Las Tablas de Daimiel son uno de los más importantes patrimonios naturales de La Mancha, donde los característicos tonos amarillos, ocres y rojizos de la yerma y seca llanura, se descomponen en una amalgama de verdosas tonalidades al penetrar en el entorno del humedal.
El Parque ocupa, en la actualidad, una superficie de 2.364 hectáreas, que reparte fundamentalmente entre los términos de Daimiel y Villarrubia de los Ojos. Situadas a una altitud de 606 metros sobre el nivel del mar, justo al sur de la zona centro de la Península Ibérica, se hallan rodeadas de una de las más extensas llanuras de nuestra geografía: la Llanura Manchega.
Consideradas tradicionalmente como uno de los ecosistemas más ricos y representativos de la naturaleza ibérica, han sido paraíso faunístico y albergue ideal para multitud de especies y el refugio, en la paramera manchega, de una vegetación muy característica.
La singularidad de la Mancha Húmeda, es el resultado ecológico de la interconexión de aguas superficiales y subterráneas. De una parte tenemos la red hidrológica de la cabecera del Bajo Guadiana, con sus Juntas (la unión de un afluente con el río principal) y desbordamientos: el Riánsares con el Gigüela ó Cigüela (laguna del Taray), el río de las Ánimas con el Záncara (el pantano de los Muleteros), el Gigüela con el Záncara (la Junta de los Ríos), el Gigüela con el Guadiana (las Tablas de Daimiel). Estos desbordamientos y encharcamientos son únicos en la Península Ibérica. Además en la zona existía (desgraciadamente esto ya no es así), el fenómeno de los Ojos del Guadiana, los rebosaderos del acuífero 23. Así, el Guadiana, con las aguas dulces del acuífero, se mezclaba con el Gigüela que venía cargado de las sales que los terrenos salitrosos que atravesaba le iban proporcionando.
En esta singular asociación, el Guadiana jugaba el papel principal en la alimentación hídrica de las Tablas de Daimiel. Su importancia era mayor en verano, cuando el cauce del Gigüela se secaba y el Guadiana suplía esta deficiencia con sus aportes, asegurando así un abastecimiento de agua continuo a las Tablas. Hoy en día, los principales aportes hídricos a Las Tablas de Daimiel provienen del río Gigüela y de los trasvases provenientes del río Tajo, que casi regularmente se canalizan hacia el Parque Nacional.
Este tipo de formaciones compuestas por lagunas, humedales y encharcamientos en medio de áridas zonas, funcionan como auténticos reguladores de los niveles de las capas freáticas del planeta, controlando las crecidas y desecaciones naturales de los ríos; manteniendo el equilibrio de la población piscícola mundial; y acogiendo a una diversa población faunística que se alimenta de su variada vegetación.
Flora
Entre las plantas del Parque destaca la masiega, siendo Las Tablas el mayor masegar de Europa occidental. La supervivencia de la masiega está muy comprometida como consecuencia de la pérdida de calidad de las aguas y hoy ve mermados sus dominios originales por otras plantas palustres menos exigentes como el carrizo.
Otras plantas corrientes y que pueden conocerse y observarse con facilidad son las eneas, los juncos y las juncias, todas ellas en el interior o en los bordes del agua y formando masas compactas que la fauna aprovecha para alimentarse y como refugio. Pero la vegetación más delicada y de la cual, la mayoría de las anátidas dependen, es la que compone lo que suele llamarse pradera sumergida, estas plantas que suelen denominarse genéricamente como Ovas, tapizan el fondo de los terrenos anegados y necesitan aguas transparentes que permitan el paso de la luz, por lo que son muy sensibles a la contaminación.
Entre las especies arbóreas y además de las características encinas que pueden verse en formación de dehesas en las fincas próximas, merece nombrarse como árbol característico, al Taray, que adopta formas sugerentes en las islas que más se visitan del Parque.
Fauna
Nidifican más de 120 especies de aves, aunque son muchas más las que utilizan el Parque en un momento u otro a lo largo de su ciclo anual; es decir, para criar, para invernar o para descansar en época de paso.
Destacan por su importancia las garzas, como la garza imperial, varias especies de garcetas y garcillas; el avetorillo; los somormujos y zampullines; ánades de todo tipo, gran cantidad de patos en sentido amplio, que caracterizan en gran medida este humedal, existiendo especies nidificantes como las diferentes variedades de porrones existentes, o como el pato colorado que es el emblema de Las Tablas por ser este su principal punto de cría en el centro peninsular, ó bien especies invernantes como el pato cuchara, y la cerceta común.
Además de las especies referidas, es un privilegio ver la escasísima cerceta pardilla, así como disfrutar en la época invernal de las abundantes bandadas de grulla común, que utilizan el Parque como dormidero después de alimentarse en los campos colindantes durante el día. Abundan las fochas y las pollas de agua, junto a limícolas como avocetas, cigüeñuelas y chorlitejos, por mencionar sólo unos pocos. Gaviotas y aguiluchos aparecen junto a una igualmente variada comunidad de pequeñas aves como el martín pescador, el escribano palustre y el bigotudo.
Aunque el principal interés faunístico de este paraje son las aves, conviene mencionar otros grupos como por ejemplo, los peces. Han sido siempre bastante ignorados e incluso cuando se ha hablado de ellos, nos hemos referido a especies introducidas como la carpa y algunas de ellas hasta contraproducentes como el lucio, afortunadamente erradicado en la actualidad. Los vertebrados acuáticos a destacar son peces como la carpa común, la gambusia, el cachuelo, el calandino y la colmilleja.
Entre los anfibios cabe mencionar a la ranita de san antonio o al sapillo pintojo; entre los reptiles, a la culebra bastarda, al lagarto ocelado o al galápago europeo. Entre los mamíferos, sobre todo a la nutria, pero en el medio terrestre pueden encontrarse liebres, conejos, jabalíes, zorros, comadrejas, tejones, etc.
Dentro del Parque Nacional, contamos con tres itinerarios distintos, que describimos a continuación. Las visitas se realizan a pie, siendo todos los recorridos muy accesibles y de baja dificultad, por lo que están recomendados para cualquier tipo de edad y condición física.
¿Cuándo visitar el parque?
Las mejores épocas para disfrutar del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel, son la primavera cuando la flora y fauna alcanzan su máximo esplendor y el invierno, coincidiendo con la «invernada de las aves». Sin embargo, en cualquier época del año podremos encontrar singularidades y atractivos que pueden hacer de la visita al Parque una experiencia única para entrar en contacto con la naturaleza. Es importante elegir con acierto las horas de visita, las primeras de la mañana y las últimas de la tarde son las más adecuadas para la observación de la fauna. Esta recomendación es especialmente importante en la época estival, cuando se deben evitar las horas centrales del día a causa del intenso calor.
A tener en cuenta
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Los recorridos permitidos por el Parque son sólo una pequeña parte del mismo, por lo tanto en fines de semana y festivos pueden estar muy concurridos, si puede visítelas entre semana y a primeras horas de la mañana (sobre todo en verano).
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No existe área de acampada ni servicio público de transporte hasta el Parque Nacional.
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Existe un servicio de visitas guiadas para grupos prestado por los guías del Parque Nacional. Estas visitas han de concertarse telefónicamente con antelación y solo se realizan de lunes a viernes. El teléfono de información del Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel es el 926 69 31 18.













